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martes, 3 de junio de 2014

Me Gusta


Me gusta cuando no te espero y apareces. Me gusta cuando vienes por detrás y me abrazas. Me gusta cuando parece que me lees el pensamiento… cuando parece que sabes perfectamente lo que estoy pensando y lo que quiero. Me gusta cuando sabes llegar justo en el momento adecuado, cuando no me lo espero y me abrazas por detrás agarrándome fuerte por la barriga. Me gusta cuando apartas el pelo de mi cuello y empiezas a susurrarme cosas al oído. Me gusta cuando tu aliento al hablar va entrando, poco a poco, jugueteando con mi oreja, haciéndome cosquillas, mientras mis brazos, mi cuello y mi espalda se erizan y se retuercen. Me gusta cuando siento un escalofrío de placer por todo mi cuerpo mientras me empiezan a temblar las piernas, el corazón se acelera y empiezo a exhalar aire por mi boca y por mi nariz cada vez con más fuerza, hasta llegar a no saber si es sólo aire o son gemidos.
Me gusta cuando me acaricias el pelo, me besas en la mejilla, me rozas los labios con tus dedos y empiezo a notar los tuyos recorriendo todo mi cuello y garganta. Me gusta cuando empiezo a notar que todo empieza a mojarse. Me gusta cuando empiezo a notarte todavía más por detrás. Me gusta cuando dejas huella con tu saliva en mi lado izquierdo del cuello, me gusta cuando acompasados el uno con el otro, me empiezas a dejar por el lado derecho. Me gusta cuando me apartas el pelo, empiezas a besarme otra vez… lentamente… sin prisa. Me gusta cuando tu lengua me acaricia y tus labios me muerden la oreja. Me gusta cuando me muerdes de verdad. Me gusta cuando noto que todo vuelve a estar más mojado y tú vuelves a estar más detrás todavía. Me gusta cuando sigues ahí, me levantas los brazos y empiezas a acariciarme… lentamente. Me gusta cuando empiezas por el meñique y poco a poco, vas bajando hasta acabar en mis caderas que ya no aguantan más placer.
Me gusta cuando me acaricias desde las rodillas, vas subiendo subes por los muslos, los aprietas, te detienes en la cintura, subes y me agarras el pecho con firmeza, pero con esa suavidad que sólo tú sabes cómo hacerlo. Me gusta porque mis pechos te estaban esperando, duros. Me gusta cuando luego me das la vuelta, mis piernas tiemblan y veo que estás ahí, firme, masculino, levantado con los pies en el suelo, en tu sitio. Me gusta cuando me agarras la cabeza y me empiezas a besar como si fuera la última vez. Me gusta cuando mi saliva es tu saliva y la tuya es la mía.
Me gusta cuando me levantas el vestido. Me gusta cuando te noto casi dentro mí, porque mi vestido es tan fino que nota tu calor.
Me gusta cuando me abro a ti.
Me gusta cuando entras.
Me gusta cuando sales.
Me gusta cuando vuelves a entrar.
Lentamente.
No tenemos prisa.
Me gusta cuando vamos al mismo ritmo.
Me gusta que sepas que esto es sólo para ti. Me gusta que sepas que aquí sólo entras tú.
Me gusta cuando nuestros gemidos van al unísono.
Me gusta que cada vez sean más fuertes y profundos.
Me gusta notar tu calor y me gusta que notes mi humedad, me gusta que la saborees, me gusta notar tu calor en mi boca que se relame de gusto.
Me gusta cuando empujas mientras me muerdes el labio, me encanta, me excita.
Me gusta agarrarte y empujarte mientras tú empujas con todas tus ganas, con toda tu alma.
Me gusta arañarte la espalda mientras gimo, mientras suspiro de placer.
Me gusta que me levantes, me gusta montarme encima de ti, porque es ahí donde y cuando todo llega hasta el final, hasta lo más profundo, haciendo el camino una y otra vez, hacia adelante y hacia detrás, hacia detrás y hacia adelante una y otra vez.
Me gusta cuando ya no podemos más, tengo que gritar y agarrarte el pelo.
Me gusta cuando me tumbas boca arriba en el suelo de la cocina.
Me gusta cuando empezamos a correr y a correr y a correr, cada vez más rápido, cada vez mejor.
Me gusta porque vuelvo a correr.
Me gusta que contigo esta carrera sea eterna, pero me gusta sobre todo porque es una carrera de placer.
Me gusta cuando ya no podemos correr más.
Me gusta cuando seguimos tumbados en el suelo con nuestro corazón latiendo tan fuerte que se confundía con los golpes que daba en el suelo con la palma de mi mano, porque moría de placer, de gusto, de éxtasis.
Me gusta cuando estamos sudorosos.
Me gusta cuando nos falta el aire y aun así, mientras yo pienso en la suerte de sentir tanto placer, tú me vuelves a encender.
Me gusta porque me has dicho Te Quiero Con Toda Mi Alma.
Y eso… Me Gusta.

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